Navidad: celebremos sin olvidar a los olvidados

La Navidad suele llegar envuelta en luces, mesas llenas, abrazos y buenos deseos. Es tiempo de dar gracias, de compartir amor y de renovar la esperanza. Y está bien celebrarlo. Está bien reunirse, sonreír, brindar y desear una feliz Navidad.

Pero también es necesario detenernos un momento y mirar más allá de nuestra burbuja.

Mientras algunos celebramos, hay personas que no tienen nada que celebrar. Hay niños que pasan estas fechas siendo víctimas de violencia, abuso o guerra. Niños que no conocen los regalos, ni la seguridad, ni la paz que muchos damos por sentadas.

Hay familias desplazadas, obligadas a abandonar sus hogares por conflictos, pobreza o persecución. Personas que viven en la calle, sin un techo, sin una cena caliente, sin alguien que les diga “feliz Navidad” mirándolos a los ojos.

También están los animales, víctimas silenciosas de maltrato, abandono y violencia. Seres vivos que sienten, sufren y siguen siendo ignorados.

Y están todos aquellos a los que los medios han decidido no mostrar. Los de abajo. Los que no tienen voz. Los que parecen no existir porque incomodan, porque no venden, porque nos obligan a cuestionar un sistema que deja a tantos fuera.

Celebrar la Navidad no debería ser cerrar los ojos ante esta realidad. Al contrario. Debería ser el momento en que más abrimos el corazón.

No se trata de culpa, sino de conciencia. No de apagar la alegría, sino de darle sentido. Un mensaje, una donación, un plato de comida compartido, un gesto, una palabra, una acción pequeña pero sincera puede marcar la diferencia.

La Navidad es amor. Y el amor no excluye.
La Navidad es esperanza. Y la esperanza no mira hacia otro lado.
La Navidad es agradecimiento. Y agradecer también implica recordar a quienes no tienen nada.

Celebremos, sí. Abracemos, compartamos y demos gracias.
Pero no olvidemos a los olvidados.
Porque una Navidad que ignora el sufrimiento de otros es solo una fiesta más.
Y una Navidad que mira a los de abajo, a los sin voz, a los invisibles, es una Navidad verdadera.

Feliz Navidad.
Sin olvidar a quienes más la necesitan.